Esta crema de calabaza con jengibre combina la dulzura natural de la verdura de otoño con el calor aromático del jengibre fresco. Es una preparación rápida, sin lácteos y perfecta para calentar los días fríos sin recargar el estómago.
Ingredientes
¿Para cuántos comensales?
Receta original para 4 personas
- 500 g de calabaza pelada y en cubos
- 1 cebolla grande picada
- 2 dientes de ajo machacados
- 3 cm de jengibre fresco rallado
- 750 ml de caldo de verduras
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra al gusto
- 2 cucharadas de aceite de coco o aceite de sésamo para terminar
Paso a paso
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- Paso 1 Corte 5 min
Pela la calabaza, retira las semillas y córtala en cubos de aproximadamente 2 cm; este tamaño garantiza que se cocine de manera uniforme sin desintegrarse antes de tiempo. Reserva los trozos en un colador mientras preparas el sofrito.
- Paso 2 Sartén 4 min
En una olla amplia a fuego medio, calienta el aceite de oliva y añade la cebolla picada junto con el ajo machacado; sofríe durante 4 minutos removiendo constantemente hasta que la cebolla se vuelva translúcida y suelte sus azúcares naturales.
- Paso 3 Olla / cocción lenta 1 min
Incorpora el jengibre fresco rallado y los cubos de calabaza a la olla; mezcla durante 1 minuto para tostar ligeramente las especias y el vegetal, lo que intensificará el aroma final sin quemar el ajo.
- Paso 4 Olla / cocción lenta 18 min
Vierte el caldo de verduras hasta cubrir los ingredientes, tapa la olla y reduce el fuego a medio-bajo; cocina durante 18 minutos o hasta que la calabaza ceda fácilmente al pincharla con un tenedor.
- Paso 5 Triturar / batir 2 min
Retira del fuego y utiliza una batidora de inmersión para triturar la mezcla durante 2 minutos hasta lograr una consistencia completamente lisa y sin grumos; si queda espesa, añade un chorrito más de caldo o agua caliente.
- Paso 6 Servir 1 min
Ajusta la sal y la pimienta negra al gusto, sirve inmediatamente en cuencos templados y decora con un hilo de aceite de coco o sésamo y rodajas finas de jengibre crudo para aportar un contraste crujiente y aromático.