Ingredientes
- 400 g de garbanzos cocidos (o de lata, escurridos y enjuagados)
- 4 cdas de tahini (pasta de sésamo)
- Jugo de 1 a 2 limones frescos
- 1 diente de ajo pequeño
- 1/2 cdita de comino en polvo
- Sal al gusto
- 3 a 4 cdas de aceite de oliva virgen extra
- Agua fría (según necesidad)
- 1 o 2 panes de pita para servir
Truco para una textura ultra suave
El secreto del mejor hummus está en el tahini y el agua fría. Al procesar primero el tahini con el limón, se “rompe” y libera sus aceites, creando una base aireada. El agua helada es crucial: ayuda a emulsionar y da esa consistencia sedosa que no se nota en el supermercado. Si quieres el resultado perfecto, pelo los garbanzos haciendo un masaje ligero entre toallas de papel antes de licuar; no es obligatorio, pero marca la diferencia.
Variantes y acompañamientos
Puedes personalizar esta base infinitamente. Prueba asando los dientes de ajo en su piel a 200 °C durante 20 minutos para un hummus dulce y suave. También funciona bien con remolacha cocida, pimentón ahumado o un toque de comino tostado. Acompáñalo de aceitunas kalamata, pepinillos, tomates cherry y un chorrito de aceite de oliva de primera prensada.
Conservación
Guárdalo en un recipiente hermético en la nevera hasta por 5 días. El hummus se endurece al frío, así que sácalo 15 minutos antes de servir y remuévelo enérgicamente para recuperar su cremosidad. También puedes congelarlo hasta 1 mes; descongela en la nevera y añade un chorrito de agua o aceite al mezclar para restaurar la textura.