Este plato combina la sencillez de la cocina francesa con ingredientes frescos que realzan el sabor natural del pollo. El limón y el romero crean una base aromática que se infunde en la carne durante la cocción, garantizando un resultado jugoso y lleno de frescura.
Ingredientes
¿Para cuántos comensales?
Receta original para 4 personas
- 800 g de muslos y contramuslos de pollo
- 2 limones grandes (1 en rodajas, 1 exprimido)
- 4 ramas de romero fresco
- 4 dientes de ajo laminados
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de sal gruesa
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
- 1 cucharada de miel (opcional para dorar)
Paso a paso
Sigue la línea temporal: icono de técnica, tiempo y temperatura cuando aplique.
- Paso 1 Horno 190 °C
Precalienta tu horno convencional a 190 °C y coloca los muslos de pollo en una bandeja de repostería amplia. El calor seco del horno es clave para lograr una piel crujiente sin necesidad de freír, así que asegúrate de que la bandeja esté seca antes de añadir la carne.
- Paso 2 Preparación
Sazona uniformemente la superficie del pollo con sal gruesa y pimienta negra recién molida, luego exprime el jugo de un limón sobre toda la carne. El ácido cítrico descompone ligeramente las fibras musculares, lo que garantiza una textura más tierna y jugosa al cocinar.
- Paso 3 Preparación
Distribuye las rodajas de limón fresco, las ramas de romero y los dientes de ajo laminado por encima de los muslos. El romero libera aceites esenciales con el calor, mientras que el ajo se carameliza naturalmente, creando una base de sabor compleja y aromática.
- Paso 4 Horno 35 min 190 °C
Rocía generosamente con tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y coloca la bandeja en la parte media del horno durante 35 minutos. La grasa del aceite ayuda a conducir el calor uniformemente y evita que la piel se queme antes de que la carne alcance la temperatura segura.
- Paso 5 Cocción
A mitad de cocción, voltea ligeramente las piezas de pollo para que se doren por ambos lados de manera equilibrada. Este movimiento evita que una zona se reseque y permite que los jugos se redistribuyan, manteniendo la humedad interna durante todo el proceso.
- Paso 6 Enfriar 5 min
Retira la bandeja y pincela la superficie con una cucharada de miel si buscas un acabado brillante, dejando reposar la carne cinco minutos antes de servir. El reposo final es fundamental porque permite que los jugos se reabsorban en la carne en lugar de derramarse al cortar.